Dicen que el mayor tesoro de la historia de la piratería pertenece a Henry Avery, el oficial de la Marina Real Británica que inspiró la leyenda del Rey de los Piratas, la ciudad sin ley de Libertalia, y la idea detrás de la búsqueda del tesoro de One Piece y su Rey de los Piratas de la ficción, Gold Roger. En ambos casos se habla de un tesoro de incalculable valor, pero el término es exagerado.
En el caso del gran tesoro de Avery se calcula que, según inflación, estaría valorado en unos 150 millones de euros actuales, y en el de One Piece hace mucho que todos dimos por hecho que finalmente el tesoro será los amigos que hicimos por el camino. Hay otro botín pirata mucho mayor. Y cuando digo mucho, probablemente me quede corto. Esta es la historia de La Buse, cómo terminó influyendo también en el manga de Eiichiro Oda y su, esta vez sí, incalculable tesoro.
El mayor tesoro pirata de la historia
Aunque todos le conocían por La Buse, un guiño que aprovechaba el nombre francés para los cernícalos para demostrar hasta qué punto los ataques de este pirata eran tan astutos y rápidos como brutales, en realidad su nombre era Olivier Levasseur. Nacido en algún punto cercano al 1688 en Calais, Francia, Levasseur estaba lejos de ser el típico pirata.
Era de familia burguesa y un hombre muy letrado, experto en la cultura clásica y conocedor del griego y el latín. Recordad este detalle porque luego será importante. Sin embargo, como muchos hombres de la época, pese a ser de letras decidió servir a su patria alistándose en la marina, donde tuvo una formidable carrera durante la Guerra de Sucesión Española. Es entonces cuando, valiéndose de su astucia, el rey Luis XIV le ofrece una patente de corso, el documento que te permitía actuar como corsario.
En cierto sentido, la idea detrás de una carta de corso era convertirte en pirata, pero de forma legal, bajo la protección de la corona, y con los enemigos del estado como único objetivo para los ataques. Pero tras triunfar con esa nueva vida, a Levasseur lo de volver a las letras al terminar la guerra se le hacía muy cuesta arriba.
En 1716, y aprovechando su fama como corsario, decidió unirse a los piratas saqueando a las flotas mercantes, primero en el Caribe y luego en el Océano Índico, donde en 1721 llegó a sus oídos que un galeón portugués estaba en apuros. Lo que debía ser otro ataque fácil más, terminó convertido en el mayor tesoro de la historia de la piratería, y también en el botín que sentenciaría la vida de La Buse.
El barco se llamaba Nossa Senhora do Cabo, y tras una intensa tormenta y resultar muy dañado, su tripulación había tirado por la borda sus 72 cañones. El peso de su interior ponía en peligro que el barco volcara, y cuando la tripulación de Levasseur llegó allí y descubrió lo que transportaba la fragata, entendió al segundo por qué se habían deshecho de todas sus defensas.
El auténtico One Piece
En su interior reposaban montañas de barras de oro y plata, cajas llenas de monedas guineas doradas, diamantes, perlas, obras de arte, seda, y toda una serie de tesoros entre la que se encontraba la Cruz Fiammante de Goa, un crucifijo de oro macizo decorada con todo tipo de piedras preciosas que requería la fuerza de tres hombres para moverla y que, por sí sola, estaba valorada en unos 20 millones de euros.
La suma del botín restante, aunque las estimaciones históricas varían, estaba en unos 100 millones de libras esterlinas de la época. Si tenéis curiosidad por saber a cuánto equivaldría todo ese dinero, no os preocupéis, hemos hecho el cálculo. Estaríamos hablando de alrededor de 30.000 millones de euros actuales. Y eso sin contar el valor artístico y cultural del botín, lo que probablemente elevaría aún más la cifra.
Lo perdido por el galeón portugués era tan grande que incluso provocó un grave conflicto político entre la India, Portugal y Francia, lo que instó a estos últimos incluso a ofrecer una amnistía a Levasseur. Todos sus crímenes serían perdonados con la condición de que devolviera, como mínimo, una parte del tesoro robado. Pero como ya habréis imaginado, La Buse se negó y escapó a una isla de las Seychelles, donde permaneció escondido durante años hasta que fue capturado y condenado a una ejecución pública.
En 1730, ante la población de la isla La Reunión, al este de Madagascar, antes de ser colgado La Buse sacó un papel de su camisa y lo lanzó a la multitud que había acudido a ver la ejecución. Acto seguido, gritó: «¡Que encuentre mi tesoro aquél que pueda entenderlo!». Si el evento te recuerda a lo ocurrido con Roger de One Piece, ahora sabes de dónde viene la idea.
El papel, a día de hoy aún preservado y autentificado por el Museo Británico, contenía un criptograma de 17 líneas que, valiéndose de sus conocimientos en cultura clásica, el griego y el latín, contenía un acertijo que los expertos han identificado como una versión alterada de los 12 Trabajos de Hércules. La localización del mayor tesoro de la historia de los piratas sigue oculto en esas líneas, y enterrado en algún lugar de las Seychelles que aún no se ha encontrado.
Imagen | Yungnum en Midjourney
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La noticia
El mayor tesoro de la historia de la piratería es un botín enterrado hace más de 300 años, es mayor que el de One Piece y aún no se ha encontrado
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3DJuegos
por
Rubén Márquez
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