Llevaba un mes sin entrar en League of Legends y he vuelto por el Balatro de Riot Games

Llevaba un mes sin entrar en League of Legends y he vuelto por el Balatro de Riot Games

Estamos en un momento extraño para League of Legends. Aunque venimos de una gran polémica con los cofres hextech, lo cierto es que a nivel creativo el equipo de Riot Games ha encadenado varios aciertos de primer orden. De hecho, están haciendo justo lo que casi durante una década se les pedía: vestir sus eventos y hacer que de verdad sean algo memorable.

Porque los que ya peinamos alguna que otra cana, recordamos con cariño el Puente del Carnicero o los modos de juego de Odisea, pero también el punto de inflexión que supuso el combo integrado por el mediocre evento de Las Islas de la Sombra (mucha cosa, pero poca coherencia interna) y la ausencia de cinemática como tal hace dos temporadas. Hasta el popular creador de contenido Necrit se llegó a preguntar si League of Legends se estaba muriendo.

Pero mucho ha pasado en estos dos años. Riot Games se ha mostrado más reactiva,  tanto en el plano de los deportes electrónicos con ejemplos recientes como la adopción del Fearless Draft, como en términos de lore con ese esperado segunda temporada de Arcane y sorpresas agradables como Ambessa, Elegida del Lobo. Y, de paso, han dado un paso adelante en lo que a modos de juego se refiere.

Balatro, pero en Runaterra

Digo esto porque llevaba unas cuantas semanas sin siquiera iniciar el cliente de League of Legends, y lo que me ha hecho actualizarlo y logearme en mi cuenta ha sido Mano del Demonio. Para quien no lo sepa, la forma más simple de resumirlo es que Riot Games ha publicado su propio Balatro, y que es un minijuego integrado en el propio cliente del LoL.

Mano del Demonio

Porque la referencia al título de Local Thunk es total. Tendremos que hacer parejas, tríos y full house con cartas, consiguiendo puntos con los que derrotar a ciertos enemigos. Desde las reglas básicas de puntuación, al uso de jokers en forma de runas, todo recuerda a ese roguelike que estuvo entre lo mejor del pasado año en el mundo del videojuego.

La diferencia radica en que usa una estructura de mapa que recuerda más bien a otro titán del género, como es Slay the Spire. En vez de ciega pequeña, ciega grande y jefes, nos veremos las caras con distintos monstruos de Runaterra; y los puntos que hagamos con cada mano, serán el ataque total que haremos en ese turno a nuestro enemigo. Y, de igual manera, podremos elegir caminos que alteran nuestro reto con monstruos élite, tiendas donde comprar runas o campamentos en los que recuperar vida.

Un roguelike consciente de sus límites

Porque sí, aquí la derrota sucede cuando nos quedamos sin vida. Para evitarla, necesitamos progresar y aquí no podremos «trucar» nuestra baraja con otras cartas. La mayor parte de la progresión dentro de la run tiene lugar con las runas, que tienen efectos como «+30% de ataque en el primer golpe» o «consigues dos monedas de oro por cada descarte sin usar».

Mano 3

Mano del Demonio se diferencia del resto al permitir mejorar nuestro personaje al conseguir derrotar a monstruos élite. Eso aumentará la probabilidad de que tengamos cartas brillantes, las cuales hacen golpe crítico y aplican un 25% extra a la suma total de daño en el turno que son usadas. No es una revolución, pero le da un toque de inmersión dentro del imaginario jugable de League of Legends con algo tan emblemático como los ataques críticos.

«Como minijuego [Mano del Demonio] es sobresaliente»

Como juego quizás no se sostiene, especialmente por la ausencia de las estrategias basadas en retocar la baraja, pero como minijuego es sobresaliente. La experiencia base es rápida, divertida, y aunque juega con conceptos muy manidos dentro del mundo del roguelike, consigue ser especial.

Quizás lo más contraintuitivo de Mano del Demonio es que se trata de algo más que un divertimento vacío. Riot Games lo usa de la misma forma que usó el Tellstones en formato físico, utilizando un juego ficticio del universo de Runaterra para contar una historia. En aquella ocasión servía para darle un poco más de contexto a Cithria, pero ahora se hace lo propio con Khatash-Li, más conocido como Atakhan.

Lol

Mano del Demonio cuenta con tres dificultades, siendo la primera de ellas «Historia», donde se nos relata mediante un juego de cartas, algo que trasciende lo que sucede en esa mesa. En cierta forma, y salvando mucho las distancias, me recordó al genial Inscryption; tenemos que dominar el roguelike para conseguir saber qué está pasando y cómo sigue el relato propuesto por Riot Games.

No contaré más porque merece la pena descubrir qué trama ese tullido que nos propone jugar a Mano del Demonio, y cómo se relaciona con lo que está pasando en Noxus. Sólo diré que tiene importancia y que bien merece ese rato que nos llevará completar el modo historia del minijuego.

Riot Games parece haber entendido que más allá de rachas buenas o malas de metajuego, unos nuevos campeones mejores o peores, y polémicas ocasionales, lo importante con un juego como servicio tan longevo como League of Legends es continuar agitando el avispero y ofreciendo alicientes para conectarse al cliente. Incluso aunque no tengan nada que ver de forma directa con las partidas en la Grieta del Invocador.

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La noticia

Llevaba un mes sin entrar en League of Legends y he vuelto por el Balatro de Riot Games

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por
José A. Mateo Albuerne

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